El lugar de trabajo suele ser el sitio mas hipócrita que hay. En el que todos nos encontramos para mostrar una faceta nuestra, pero sólo aquella que es aparentemente válida ante los demás.
Uno de los aspectos mas hipócritas que tiene la oficina es la eterna pelea por el aire acondicionado. Las mujeres se creen con el derecho divino de colocar la temperatura mas caliente por que ellas sufren de frío, poco les importa cuantos comparten su sentir, ellas creen que es bueno y con que una lo piense ya se creen con la autoridad y autonomía suficiente no solo para cambiar la temperatura, si no para hacerlo sin la mas mínima consulta.
Son incontables las veces en las que he visto entrar a una mujer a una oficina y apagar el aire o cambiar la temperatura hasta límites que son francamente insoportables, a ellas no les importa compartir un buen ambiente de trabajo sólo les importa su sentir propio.
Empecé hablando de hipocresía y es por que como ocurra lo contrario, que llegue uno a colocar la temperatura mas baja, así no sea a los niveles que uno quisiera, si no a niveles mas aceptables, mas término medio uno termina crucificado como un hereje egoísta que no piensa si no en el bienestar propio. Me pregunto, cuantas veces me han preguntado si estoy de acuerdo en estar en una temperatura mas caliente sudando sobre el teclado?. Cuántas veces han hecho una consulta así sea en voz alta a ver si están de acuerdo con ellas?. Cuántas veces de verdad han pensado en el otro y no en su bienestar?.
El aire acondicionado debería ser un valor fijo, establecido por una persona de autoridad de la oficina o un tercero (preferible), alguien que norme las condiciones de trabajo y dejarlo así. Si a alguien le parece muy frío que traiga una chaqueta y si a alguien le parece muy caliente que se consiga un ventilador.
Lamentablemente vivimos en un mundo "democrático" donde las minorías se expresan con poder creyéndose dueñas de la verdad y con autoridad moral y política suficiente para ejercer su poder y con ellos atropellar al mundo.